Cómo calcular el coste real de un préstamo antes de firmar

Hay una diferencia enorme entre lo que un préstamo parece costar y lo que realmente cuesta. Esa diferencia no es accidental. Los productos de crédito están diseñados y presentados de forma que lo que más destaca, la cuota mensual, es precisamente el indicador menos útil para evaluar si el préstamo es caro o barato. Una cuota mensual baja puede ser el resultado de un tipo de interés muy alto combinado con un plazo muy largo, lo que produce un coste total enormemente superior al capital que se recibe.

Entender cómo calcular el coste real de un préstamo antes de firmarlo es una de las habilidades financieras más prácticas y más rentables que existe. Es una habilidad que se puede aplicar en cinco o diez minutos antes de cualquier decisión de endeudamiento y que puede ahorrarte miles de euros en cada operación importante.


Por qué la cuota mensual es un indicador engañoso

Cuando alguien evalúa si puede permitirse un préstamo la pregunta que se hace casi siempre es si puede pagar la cuota mensual. Es una pregunta legítima pero insuficiente porque la cuota mensual no dice nada sobre cuánto va a costar el préstamo en total.

Un préstamo de 15.000 euros puede tener cuotas mensuales muy diferentes dependiendo del tipo de interés y del plazo. A un tipo del 8 por ciento a cinco años la cuota es de aproximadamente 304 euros al mes y el coste total en intereses es de 3.240 euros. El mismo préstamo a un tipo del 15 por ciento a ocho años tiene una cuota de aproximadamente 240 euros al mes pero el coste total en intereses es de 8.040 euros, más del doble. La cuota mensual es menor pero el préstamo es casi dos veces y media más caro en términos totales.

Quien solo mira la cuota mensual puede elegir el préstamo más caro creyendo que es el más asequible porque tiene la cuota más baja. Quien calcula el coste total toma la decisión correcta.


Los componentes del coste real de un préstamo

El coste real de un préstamo no se limita al tipo de interés. Hay varios componentes que sumados determinan cuánto vas a pagar en total por encima del capital que recibes.

Los intereses son el componente principal y el más evidente. Se calculan sobre el capital pendiente en cada momento y se incluyen en la cuota mensual junto con la amortización del capital. En un préstamo de cuota fija la proporción de intereses versus amortización de capital cambia a lo largo del tiempo: al principio la mayor parte de la cuota son intereses y una parte pequeña es amortización, y con el tiempo esa proporción se invierte. Esto explica por qué amortizar anticipadamente en los primeros años del préstamo tiene más impacto en el ahorro de intereses que hacerlo en los últimos años.

La comisión de apertura es un coste que se paga en el momento de la concesión del préstamo y que puede ser de cero en algunos productos hasta el 2 o el 3 por ciento del capital en otros. En un préstamo de 20.000 euros una comisión de apertura del 2 por ciento supone 400 euros adicionales que se suman al coste total desde el primer día.

Los seguros vinculados son quizás el componente más frecuentemente ignorado en el cálculo del coste real. Un seguro de vida o de protección de pagos vinculado a un préstamo puede costar entre 20 y 100 euros al mes dependiendo del capital asegurado y del perfil del asegurado. A lo largo de cinco años eso puede representar entre 1.200 y 6.000 euros adicionales que forman parte del coste real del préstamo aunque se presenten como un producto separado.

Las comisiones de mantenimiento de cuenta son otro coste que algunos préstamos incluyen mediante la obligación de mantener una cuenta corriente en la entidad prestamista con una comisión mensual o anual. Esa comisión debe incluirse en el cálculo del coste total.

Las comisiones por impago o por reclamación de cuotas impagadas son costes que se activan si en algún momento no se puede pagar la cuota a tiempo. Aunque se espera no usarlas hay que conocerlas porque en situaciones de dificultad financiera se suman a la deuda existente y pueden escalarla rápidamente.


El cálculo del coste total: la fórmula práctica

Calcular el coste total de un préstamo no requiere conocimientos matemáticos avanzados. La fórmula básica es tan simple que se puede hacer con una calculadora en menos de un minuto.

Coste total del préstamo es igual a la cuota mensual multiplicada por el número de meses del préstamo más las comisiones y gastos iniciales más el coste de los seguros vinculados durante toda la vida del préstamo.

El coste en intereses es ese resultado menos el capital recibido.

Con el ejemplo anterior de 15.000 euros a ocho años al 15 por ciento con una cuota de 240 euros el cálculo sería el siguiente. Cuota de 240 euros multiplicada por 96 meses igual a 23.040 euros. Menos los 15.000 euros de capital recibido igual a 8.040 euros de coste en intereses. Si además hay una comisión de apertura del 1 por ciento son 150 euros adicionales y si hay un seguro vinculado de 25 euros al mes son 2.400 euros adicionales durante los 96 meses. El coste real total sería de 8.040 más 150 más 2.400 igual a 10.590 euros, el 70 por ciento del capital recibido.

Ese número puesto en perspectiva es mucho más revelador que la cuota mensual de 240 euros que parecía razonable.


Las herramientas para calcular sin hacer los cálculos a mano

No hace falta hacer los cálculos manualmente. Hay varias herramientas disponibles de forma gratuita que facilitan enormemente el proceso.

Los simuladores de préstamos online son la opción más accesible. Prácticamente todos los bancos tienen en su web un simulador donde puedes introducir el importe, el plazo y el tipo de interés y obtener la cuota mensual y el coste total de intereses en segundos. Los comparadores financieros como Helpmycash o iAhorro también tienen simuladores que permiten comparar varias opciones simultáneamente.

Las hojas de cálculo como Excel o Google Sheets tienen funciones financieras específicas para calcular préstamos. La función PAGO calcula la cuota mensual a partir del tipo de interés, el número de periodos y el capital. La función PAGOINT calcula los intereses pagados en un periodo específico. Y la función PAGOPRIN calcula la amortización de capital en ese mismo periodo. Con esas tres funciones puedes construir un cuadro de amortización completo que muestra cuánto pagas en intereses y cuánto en capital en cada cuota a lo largo de toda la vida del préstamo.

El cuadro de amortización o tabla de amortización es la herramienta más completa para entender un préstamo porque muestra mes a mes exactamente cuánto se destina a intereses, cuánto a amortización de capital y cuál es el saldo pendiente en cada momento. Solicitarlo al banco antes de firmar es un derecho del consumidor que muy pocos ejercen pero que ofrece una visión completa del préstamo que ningún otro documento proporciona.


Cómo comparar el coste real entre dos préstamos distintos

Cuando se comparan dos préstamos la comparación correcta no es entre cuotas mensuales sino entre costes totales calculados de la misma forma para ambos.

Para que la comparación sea válida hay que asegurarse de que se está comparando el mismo importe y el mismo propósito de uso. No tiene sentido comparar el coste total de un préstamo de 10.000 euros con el de uno de 15.000 aunque sea para el mismo fin porque el segundo incluye más capital.

La comparación correcta es calcular el coste total en euros absolutos incluyendo todos los componentes que hemos descrito para cada opción y elegir la que tiene menor coste total para el mismo capital. Si las condiciones hacen que un préstamo con menor cuota tenga mayor coste total esa diferencia hay que hacerla explícita y consciente antes de decidir.

Un elemento que complica la comparación es cuando los plazos son distintos. Un préstamo a cinco años y uno a ocho años para el mismo importe tienen costes totales difíciles de comparar directamente porque el segundo ocupa tres años más de vida financiera durante los que el dinero podría estar generando rentabilidad si se invirtiera. Para una comparación completamente rigurosa habría que tener en cuenta ese coste de oportunidad aunque en la práctica la mayoría de personas se queda con la comparación del coste total nominal que ya es mucho más informativa que comparar solo las cuotas.


El impacto de la amortización anticipada en el coste real

Calcular el coste real de un préstamo no es solo un ejercicio a realizar antes de firmarlo. Es también una herramienta para optimizar el coste durante la vida del préstamo a través de la amortización anticipada.

Cuando se realiza una amortización anticipada parcial se puede elegir entre reducir la cuota manteniendo el plazo o reducir el plazo manteniendo la cuota. La segunda opción siempre produce mayor ahorro en intereses porque el capital se devuelve antes y los intereses se calculan sobre un capital que se reduce más rápidamente.

Para cuantificar el ahorro de una amortización anticipada el cálculo es sencillo. Antes de la amortización calculas el coste total restante del préstamo multiplicando la cuota por los meses que quedan. Después de la amortización calculas el nuevo coste total con el nuevo cuadro de amortización. La diferencia es el ahorro que produce esa amortización.

Una amortización anticipada de 3.000 euros en el cuarto año de un préstamo de 15.000 euros al 10 por ciento a siete años puede ahorrar entre 1.500 y 2.000 euros en intereses dependiendo de si se elige reducir plazo o cuota. Es un retorno sobre esos 3.000 euros de entre el 50 y el 67 por ciento en términos de ahorro garantizado, lo que en muchos entornos de mercado es superior a la rentabilidad esperada de esos mismos 3.000 euros invertidos en renta variable.


El coste real de los préstamos rápidos y de consumo

Una mención especial merece el coste de los préstamos rápidos, los minicréditos y los créditos al consumo de entidades no bancarias que proliferan especialmente online y que se dirigen a personas que necesitan dinero de forma urgente y que no tienen acceso fácil al crédito bancario tradicional.

Estos productos tienen características que hacen que su coste real sea extraordinariamente alto cuando se calcula correctamente. Los tipos de interés anuales pueden superar el 100, el 200 o incluso el 1.000 por ciento en el caso de los minicréditos de muy corto plazo. La normativa europea obliga a expresar la TAE en la publicidad de estos productos pero el número suele presentarse de forma discreta y la atención se dirige a la cuota o al importe de la devolución total que en plazos muy cortos puede parecer razonable en términos absolutos aunque represente un tipo de interés exorbitante.

Un minicrédito de 300 euros a devolver 350 euros en 30 días parece que cuesta 50 euros. En términos de TAE ese coste de 50 euros sobre 300 euros en 30 días equivale a una TAE de más del 600 por ciento. Ese número puesto en perspectiva es suficiente para entender que esos productos deben ser el último recurso y nunca la opción habitual de financiación.


La decisión entre amortizar deuda e invertir

Una pregunta que surge frecuentemente cuando se entiende el coste real de los préstamos es si tiene más sentido usar el dinero disponible para amortizar anticipadamente la deuda o para invertirlo en los mercados financieros.

La respuesta matemática es clara aunque depende de los números concretos. Si el tipo de interés del préstamo es superior a la rentabilidad esperada de la inversión neta de impuestos, amortizar es más rentable que invertir porque el ahorro en intereses es garantizado mientras que la rentabilidad de la inversión es incierta. Si la rentabilidad esperada de la inversión supera el tipo de interés del préstamo, invertir produce mejor resultado esperado aunque con mayor incertidumbre.

Para deudas de alto coste como tarjetas de crédito al 20 o al 22 por ciento la decisión es clara: amortizar siempre es mejor que invertir porque ninguna inversión ofrece esa rentabilidad garantizada. Para deudas de bajo coste como hipotecas al 2 o al 3 por ciento la decisión es más matizada porque la rentabilidad histórica de la renta variable global supera ese umbral en horizontes largos aunque con volatilidad.


Calcular el coste real de un préstamo antes de firmarlo es un acto de autodefensa financiera que tarda menos de diez minutos y que puede ahorrarte miles de euros en cada operación de crédito importante que hagas a lo largo de tu vida. No requiere ser matemático ni tener conocimientos financieros avanzados. Requiere hacer las preguntas correctas, usar las herramientas disponibles y no firmar nada hasta tener clara la respuesta a una pregunta simple: ¿cuánto voy a pagar en total por encima de lo que recibo?

Esa pregunta, respondida honestamente antes de cada decisión de endeudamiento, es la mejor protección contra los préstamos caros que parecen baratos.

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