Cómo invertir con poco dinero y obtener rendimientos a largo plazo

Cómo invertir con poco dinero y obtener rendimientos a largo plazo

Una de las creencias más extendidas y más costosas sobre la inversión es que hace falta tener mucho dinero para empezar. Que la bolsa es para ricos, que los fondos de inversión son para patrimonios grandes y que con 50 o 100 euros al mes no merece la pena hacer nada porque la cantidad es tan pequeña que el resultado va a ser irrelevante.

Esa creencia es falsa. Y no solo es falsa sino que es exactamente la trampa mental que mantiene a millones de personas fuera de los mercados financieros durante los años en los que más les beneficiaría estar dentro, los primeros años cuando el horizonte temporal es más largo y el interés compuesto tiene más tiempo para trabajar.

La cantidad con la que se empieza importa mucho menos de lo que parece. Lo que importa de verdad es cuándo se empieza y durante cuánto tiempo se mantiene la inversión. Y en esos dos factores el inversor con poco dinero tiene exactamente las mismas opciones que el inversor con mucho.


Por qué las cantidades pequeñas producen resultados grandes con el tiempo

El interés compuesto es el mecanismo que convierte cantidades pequeñas en resultados sorprendentes a lo largo del tiempo. Ya lo hemos explicado en otros artículos pero en el contexto de invertir con poco dinero merece un ejemplo concreto que ilustre el impacto real.

Imagina que empiezas a invertir 100 euros al mes a los 25 años en un ETF que replica el mercado global con una rentabilidad media histórica del 7 por ciento anual. A los 65 años habrás aportado 48.000 euros de tu propio bolsillo a lo largo de 40 años. El valor de tu cartera en ese momento será de aproximadamente 262.000 euros. La diferencia entre lo que aportaste y lo que tienes, más de 214.000 euros, es lo que el interés compuesto ha generado durante esos 40 años sobre aportaciones de solo 100 euros mensuales.

Ahora compara con alguien que empieza con los mismos 100 euros mensuales pero a los 35 años en vez de a los 25. Ha perdido una década. A los 65 habrá aportado 36.000 euros menos pero el valor de su cartera será de aproximadamente 122.000 euros, más de 140.000 euros menos que el inversor que empezó diez años antes. Esos diez años de diferencia, con las mismas aportaciones mensuales, representan una diferencia de más de 140.000 euros en el resultado final. Ese es el poder del tiempo en la inversión.


El primer obstáculo: la mentalidad del todo o nada

Muchas personas que reconocen la importancia de invertir caen en la trampa del todo o nada. Esperan a tener una cantidad que les parezca suficientemente significativa para empezar. Cuando tengan 1.000 euros empiezan. Cuando tengan 5.000. Cuando tengan el dinero suficiente para que merezca la pena.

Ese momento raramente llega porque siempre hay algo más urgente en lo que gastar el dinero disponible. Y mientras tanto los meses y los años pasan, el horizonte temporal se acorta y el efecto del interés compuesto pierde su principal ingrediente que es el tiempo.

La solución a este obstáculo es cambiar el criterio de entrada. No empezar cuando se tenga suficiente dinero. Empezar ahora con lo que haya disponible aunque sea una cantidad pequeña. El objetivo del primer año no es acumular una cantidad importante. Es establecer el hábito, familiarizarse con el proceso y demostrar que se puede mantener la aportación mensual de forma consistente. Todo lo demás viene después.


Cuánto es suficiente para empezar

La respuesta honesta es que cualquier cantidad es suficiente para empezar. Las plataformas de inversión modernas han eliminado prácticamente todas las barreras de entrada que existían hace veinte años.

Los roboadvisors como Indexa Capital o MyInvestor en España permiten empezar con cantidades mínimas de entre 10 y 150 euros dependiendo de la plataforma y construir una cartera diversificada globalmente desde el primer euro. Las comisiones están diseñadas para ser viables incluso con patrimonios pequeños y las aportaciones periódicas se configuran de forma automática para que el proceso sea completamente sistemático sin intervención manual cada mes.

Los brokers online como DEGIRO o Interactive Brokers permiten comprar ETFs con comisiones de compraventa muy bajas, en algunos casos menos de un euro por operación, lo que hace que invertir 50 o 100 euros en un ETF sea perfectamente eficiente en términos de coste.

La única limitación real es que si las comisiones de compraventa son fijas y el capital invertido es muy pequeño el porcentaje que representan las comisiones sobre el total puede ser alto. Si pagas un euro de comisión por comprar un ETF con 20 euros estás pagando un 5 por ciento en comisiones, lo que es demasiado. Pero con cantidades de 50 euros o más esa misma comisión de un euro representa el 2 por ciento o menos, que es un coste asumible.


La estrategia más efectiva para el inversor con poco dinero

Para quien empieza con cantidades pequeñas la estrategia óptima es también la más simple. Aportación mensual fija en un ETF indexado global de bajo coste a través de una plataforma que permita automatizar el proceso. Sin análisis, sin timing, sin intentar adivinar qué va a hacer el mercado. Solo consistencia mes a mes durante años.

Esta estrategia tiene un nombre técnico, dollar cost averaging o promedio del coste, y funciona así. Como se invierte la misma cantidad cada mes independientemente de si el mercado está alto o bajo, en los meses en los que el mercado cae se compran más participaciones con el mismo dinero y en los meses en los que el mercado sube se compran menos. El resultado es que el coste promedio de compra se suaviza a lo largo del tiempo y se reduce el riesgo de haber invertido todo el dinero justo antes de una caída importante.

Esta estrategia es especialmente beneficiosa para el inversor con poco dinero porque elimina la tentación de esperar el momento perfecto para invertir, que como hemos visto es una espera que no termina nunca.


Cómo aumentar gradualmente la cantidad invertida

Empezar con poco no significa quedarse con poco para siempre. La estrategia más efectiva para hacer crecer la tasa de inversión de forma sostenible sin que suponga un sacrificio percibido es aumentarla gradualmente cada vez que mejoran los ingresos.

Cada vez que recibes un aumento de sueldo, antes de ajustar el nivel de vida al nuevo ingreso, destina al menos la mitad de ese aumento a aumentar la aportación mensual de inversión. Si tu sueldo sube 100 euros netos al mes, programa una aportación adicional de 50 euros a la inversión y vive con los otros 50. De esta forma tanto el nivel de vida como el ahorro e inversión mejoran simultáneamente sin que ninguno de los dos se vea comprometido.

Aplicar el mismo criterio a los ingresos extraordinarios tiene un impacto acelerador considerable. Las pagas extras, la devolución de la declaración de la renta, cualquier ingreso puntual fuera de la nómina habitual. Destinar al menos el 50 por ciento de esos ingresos extraordinarios a la inversión y el resto al consumo o al ahorro de corto plazo es una regla sencilla que muchos inversores aplican con resultados muy positivos a lo largo del tiempo.


Los vehículos de inversión más adecuados para empezar con poco

Para el inversor que empieza con cantidades pequeñas no todos los vehículos de inversión son igualmente adecuados. Algunos tienen mínimos de entrada elevados, comisiones que no son eficientes para patrimonios pequeños o estructuras que no se adaptan bien a las aportaciones periódicas pequeñas.

Los roboadvisors son la opción más adecuada para la mayoría de principiantes con poco capital porque gestionan automáticamente la cartera, rebalancean cuando es necesario, tienen comisiones que escalan bien desde el principio y permiten aportaciones periódicas automáticas desde cantidades mínimas. La comodidad tiene un pequeño coste adicional en comisiones respecto a gestionar la propia cartera de ETFs pero para quien empieza esa comodidad tiene un valor real porque reduce la fricción y aumenta la probabilidad de mantener el hábito.

Los ETFs directamente a través de un broker son la opción más eficiente en costes para quien tiene algo más de experiencia y está dispuesto a gestionar la cartera de forma más activa aunque sea mínimamente. La curva de aprendizaje inicial es pequeña y los costes son los más bajos disponibles para el inversor particular.

Los fondos indexados a través de bancos o gestoras independientes como Vanguard o Amundi son otra opción con comisiones razonables y facilidad de uso para quien prefiere operar en un entorno bancario familiar.

Los planes de pensiones merecen mención específica porque ofrecen ventajas fiscales en el momento de la aportación que reducen efectivamente el coste de invertir. Las aportaciones a planes de pensiones son deducibles en la base imponible del IRPF hasta ciertos límites, lo que significa que parte de lo que inviertes te lo devuelve Hacienda en la declaración de la renta. Para quien está en tramos impositivos medios o altos esa ventaja fiscal puede ser equivalente a obtener una rentabilidad adicional del 19 al 45 por ciento sobre las aportaciones en el año en que se realizan.


El mayor riesgo del inversor con poco dinero no es el mercado

Cuando se habla de riesgos de inversión el foco habitual está en la volatilidad del mercado, en la posibilidad de que el valor de la cartera baje temporalmente. Ese riesgo es real pero para el inversor a largo plazo con un horizonte de diez años o más es un riesgo manejable que históricamente siempre se ha resuelto con el tiempo.

El mayor riesgo real del inversor con poco dinero es un riesgo de comportamiento: abandonar la estrategia antes de que el tiempo haga su trabajo. Empezar con entusiasmo, mantener el hábito durante seis meses y luego interrumpir las aportaciones cuando hay un gasto imprevisto, cuando el mercado cae y da miedo o simplemente cuando la motivación inicial se desvanece.

La forma de protegerse de ese riesgo es la automatización. Si la aportación mensual sale automáticamente de la cuenta el mismo día que llega la nómina no requiere una decisión activa cada mes. No puede ser víctima de la pereza, del olvido ni de la tentación de gastar ese dinero en otra cosa. El sistema trabaja solo y el principal enemigo de la inversión, que es el propio inversor tomando decisiones emocionales, queda fuera de la ecuación.


Invertir con poco dinero no es una estrategia de consolación para quien no puede hacer algo mejor. Es exactamente la misma estrategia que aplican los inversores más sofisticados del mundo, solo que adaptada a las cantidades disponibles en cada momento. La diferencia entre el inversor que empieza con 50 euros al mes y el que empieza con 500 no es la estrategia. Es solo la cantidad. Y la cantidad se puede aumentar con el tiempo mientras que el tiempo perdido no se puede recuperar.

Empieza hoy con lo que tengas. Auméntalo cuando puedas. No lo toques. Y deja que el tiempo haga el resto.

¿Quieres seguir aprendiendo? Descubre los errores más comunes de los inversores novatos o aprende todo sobre la diversificación de cartera y por qué es tan importante.


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