Hay momentos en la vida en los que se necesita dinero que no se tiene disponible de forma inmediata. Una reforma urgente del hogar, unos estudios que no admiten espera, un gasto médico importante, la consolidación de varias deudas en una sola cuota más manejable. En esos momentos el préstamo personal puede ser una herramienta financiera legítima y razonable si se usa con criterio y se contrata en las condiciones correctas.
El problema es que la mayoría de personas que solicitan un préstamo personal lo hacen sin haber comparado suficientemente, sin entender todas las condiciones del producto que están contratando y sin calcular el coste real total de la operación más allá de la cuota mensual que el banco les presenta. Y esa falta de información en el momento de la firma puede costar cientos o incluso miles de euros a lo largo de la vida del préstamo.
Este artículo te da todo lo que necesitas saber antes de firmar cualquier préstamo personal para que puedas tomar esa decisión de forma informada, comparar correctamente entre opciones y evitar los errores más comunes que hacen que un préstamo sea mucho más caro de lo que parecía en el papel.
Qué es exactamente un préstamo personal y cómo funciona
Un préstamo personal es un producto financiero mediante el cual una entidad bancaria o financiera te entrega una cantidad de dinero que te comprometes a devolver en un plazo determinado con el pago de unos intereses acordados. A diferencia de la hipoteca que está garantizada por el inmueble que se compra el préstamo personal es un crédito sin garantía real lo que significa que la entidad no tiene un activo concreto que pueda ejecutar si dejas de pagar sino que el aval es tu solvencia general y tu historial crediticio.
Esa ausencia de garantía real explica por qué los tipos de interés de los préstamos personales son significativamente más altos que los de las hipotecas. El banco asume más riesgo y lo compensa con un mayor coste para el prestatario.
La mecánica de funcionamiento es simple. Recibes el capital solicitado en tu cuenta, generalmente en uno o pocos días desde la aprobación, y a partir de ese momento empiezas a pagar una cuota mensual fija que incluye una parte de devolución del capital y una parte de intereses. Esta cuota se mantiene constante durante toda la vida del préstamo en los préstamos de cuota fija que son los más habituales.
El indicador más importante: la TAE y no el tipo nominal
Este es el punto donde más se confunde a los consumidores y donde más se producen decisiones mal informadas. Cuando un banco anuncia un préstamo personal menciona dos tasas distintas que a veces se presentan juntas y a veces se destaca solo la más atractiva.
El tipo nominal o TIN es el tipo de interés puro sobre el capital prestado sin incluir ningún otro coste asociado al préstamo. Es la cifra que aparece más prominente en la publicidad porque es siempre más baja que la TAE.
La TAE o Tasa Anual Equivalente incluye no solo el tipo nominal sino también todas las comisiones y gastos asociados al préstamo expresados en términos anuales. Es la única cifra que permite comparar de forma real el coste total de dos préstamos distintos porque incluye todos los costes reales de la operación.
Un préstamo con un TIN del 5 por ciento y comisiones de apertura elevadas puede tener una TAE del 7 u 8 por ciento. Otro préstamo con un TIN del 6 por ciento sin comisiones puede tener una TAE del 6,1 por ciento. El segundo es más barato aunque su tipo nominal sea más alto. Sin mirar la TAE esa comparación es imposible de hacer correctamente.
La normativa europea obliga a las entidades a publicar la TAE en toda la comunicación comercial y en los documentos contractuales. Siempre busca la TAE cuando compares préstamos y nunca compares solo los tipos nominales.
El coste total del préstamo: la cifra que más impacta
La TAE te dice el coste anual relativo pero hay otra cifra que es igualmente importante y que raramente se destaca en la publicidad: el coste total del préstamo, es decir la cantidad total que vas a pagar entre capital devuelto e intereses a lo largo de toda la vida del préstamo.
Para calcularlo multiplica la cuota mensual por el número de meses del préstamo. La diferencia entre esa cifra y el capital que recibiste es exactamente lo que vas a pagar en concepto de intereses y comisiones por usar ese dinero prestado.
Un préstamo de 10.000 euros a cinco años con una TAE del 8 por ciento tiene una cuota mensual de aproximadamente 203 euros. En cinco años habrás pagado 12.180 euros. Los 2.180 euros de diferencia son el coste real del préstamo. Para ese mismo capital a diez años la cuota mensual baja a 121 euros pero el coste total sube a 14.520 euros. Los 4.520 euros de diferencia son el coste real de extender el plazo para tener una cuota más cómoda.
Esta es una de las decisiones más importantes al contratar un préstamo. Plazo más corto significa cuota más alta pero coste total menor. Plazo más largo significa cuota más baja pero coste total mayor. No hay una respuesta universalmente correcta pero hay que hacer ese cálculo de forma consciente antes de decidir el plazo.
Las comisiones que pueden encarecer significativamente el préstamo
Más allá del tipo de interés hay una serie de comisiones que algunos préstamos incluyen y que pueden elevar significativamente el coste real de la operación.
La comisión de apertura es un porcentaje del capital prestado que se cobra en el momento de la concesión del préstamo. Puede ser del 0,5 al 3 por ciento del capital dependiendo de la entidad y del producto. En un préstamo de 15.000 euros una comisión de apertura del 2 por ciento supone 300 euros adicionales que se suman al coste total.
La comisión de amortización anticipada es lo que te cobra el banco si decides devolver el préstamo antes del plazo acordado ya sea de forma parcial o total. La normativa española limita esta comisión al 0,5 por ciento del capital anticipado si el reembolso se produce en la primera mitad de la vida del préstamo y al 0,25 por ciento en la segunda mitad. Algunos préstamos no tienen comisión de amortización anticipada lo que es una ventaja importante si hay posibilidad de que quieras liquidarlo antes del plazo.
Los seguros vinculados son uno de los aspectos más controvertidos de los préstamos personales. Muchas entidades ofrecen o condicionan la aprobación del préstamo a la contratación de un seguro de vida, de desempleo o de protección de pagos. A veces el seguro es presentado como obligatorio cuando en realidad no lo es legalmente. En otras ocasiones contratarlo mejora el tipo de interés de forma que puede merecer la pena económicamente. En cualquier caso el coste del seguro debe incluirse en el cálculo del coste total del préstamo para evaluar correctamente si compensa.
Cómo comparar correctamente entre entidades
Comparar préstamos personales de diferentes entidades es uno de los pasos que más dinero puede ahorrarte y que menos personas hacen de forma rigurosa. La diferencia entre el mejor y el peor préstamo disponible para el mismo perfil puede ser de varios miles de euros en el coste total.
Los comparadores online como Helpmycash, iAhorro o Rankia permiten ver en pocos minutos las condiciones de los principales préstamos disponibles en el mercado español ordenados por TAE. Son un buen punto de partida pero conviene verificar las condiciones directamente con cada entidad porque los comparadores no siempre tienen la información más actualizada y las condiciones finales pueden variar en función del perfil del solicitante.
Los bancos online y los neobancos como BBVA, ING, Openbank o Cofidis suelen ofrecer tipos de interés más competitivos que la banca tradicional para préstamos personales porque tienen estructuras de coste más bajas. Vale la pena incluirlos en la comparación aunque no sean tu banco habitual.
Las cooperativas de crédito y las cajas rurales son otra opción que a veces se pasa por alto y que en algunos casos ofrece condiciones muy competitivas para sus socios o clientes habituales.
Al comparar asegúrate de que estás comparando la misma cantidad y el mismo plazo en todas las entidades porque la TAE varía en función de ambos factores y una comparación de TAEs para importes o plazos distintos no es válida.
El perfil crediticio y cómo afecta a las condiciones que te ofrecen
Las condiciones del préstamo que cada entidad te ofrece no son las mismas para todos los solicitantes. Dependen de tu perfil de riesgo crediticio que la entidad evalúa en función de varios factores.
El historial de pagos es el más importante. Si tienes antecedentes de impago o apareces en ficheros de morosos como ASNEF el acceso al crédito será más difícil y las condiciones peores. Un historial limpio de pagos puntuales es el mejor argumento para conseguir buenas condiciones.
El nivel de ingresos y su estabilidad también influyen decisivamente. Un contrato indefinido con ingresos regulares transmite más seguridad al banco que unos ingresos variables o una situación laboral inestable.
El nivel de endeudamiento existente es otro factor relevante. Si ya tienes varias deudas el banco calculará si tus ingresos son suficientes para afrontar la nueva cuota además de las existentes. Generalmente los bancos consideran que el total de cuotas de deuda no debería superar el 35 o el 40 por ciento de los ingresos netos mensuales.
La relación con la entidad también puede influir. Ser cliente de larga data con una relación activa puede facilitar mejores condiciones aunque no siempre es así y conviene comparar igualmente con otras entidades.
Cuándo tiene sentido pedir un préstamo personal y cuándo no
Esta es quizás la pregunta más importante de todas y la que menos se hace quien está considerando solicitar un préstamo.
Tiene sentido solicitar un préstamo personal cuando el destino del dinero es una necesidad real e importante que no puede esperar y que no tiene alternativa de financiación mejor. Una reparación urgente del hogar que afecta a la habitabilidad. Unos estudios o una formación que tiene un retorno económico claro y cercano en el tiempo. La consolidación de varias deudas de alto coste en un único préstamo a tipo más bajo que reduce el coste total y simplifica la gestión.
No tiene sentido solicitar un préstamo personal para financiar gastos de consumo que podrían esperar, para comprar cosas que no son necesarias, para irse de vacaciones cuando el presupuesto no lo permite o para mantener un nivel de vida que los ingresos no sostienen de forma natural. En todos esos casos el préstamo no resuelve el problema financiero subyacente sino que lo aplaza y lo encarece.
La prueba más simple para evaluar si un préstamo tiene sentido es preguntarse si el beneficio real que obtienes del dinero prestado supera claramente el coste total del préstamo. Si la respuesta es sí puede tener sentido. Si la respuesta no es clara o es negativa probablemente no lo tiene.
Los errores más comunes al contratar un préstamo personal
El primero es elegir la entidad habitual sin comparar. La comodidad de contratar con el banco donde ya tienes la cuenta puede costar cientos de euros si ese banco no ofrece las condiciones más competitivas del mercado.
El segundo es pedir más dinero del necesario porque total ya que se pide. Cada euro adicional genera intereses durante toda la vida del préstamo. Solicita exactamente lo que necesitas y nada más.
El tercero es elegir el plazo más largo para tener la cuota más baja sin calcular el coste total de esa decisión. La cuota más baja no es siempre la mejor opción si el coste total del préstamo a ese plazo es significativamente mayor.
El cuarto es firmar sin leer la letra pequeña. Las condiciones de amortización anticipada, los seguros vinculados, las comisiones por impago y todas las cláusulas del contrato deben leerse y entenderse antes de firmar. Lo que no se lee y se firma es igualmente vinculante.
El quinto es no negociar. Las condiciones iniciales que ofrece un banco no son necesariamente las definitivas. Si tienes un buen perfil crediticio y has comparado con otras entidades tienes argumentos para negociar una mejora del tipo de interés o la eliminación de comisiones. En muchos casos el banco acepta esa negociación antes de perder la operación.
Un préstamo personal contratado con información completa, tras una comparación rigurosa y para un propósito que lo justifica puede ser una herramienta financiera útil y razonable. Contratado de forma impulsiva, sin comparar y para financiar gastos que no se pueden permitir es una de las formas más caras de gestionar las finanzas personales.
La diferencia entre esos dos escenarios está exclusivamente en la preparación que se hace antes de firmar.
¿Seguimos con el bloque de deudas e hipotecas? El siguiente sobre cómo mejorar el historial crediticio tiene también RPM elevado. Dime y continuamos.


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